Ampliación de las velocidades de transmisión por longitud de onda
A medida que la demanda de ancho de banda sigue creciendo, las redes evolucionan hacia velocidades de símbolo más altas para aumentar la capacidad de datos, al tiempo que se controla el número de componentes, el coste y el consumo energético. A velocidades superiores a 220 GBaud, dos componentes frontales se convierten en limitaciones clave: el DAC, donde un ancho de banda superior a 65 GHz introduce compensaciones entre resolución y oscilación de salida, y el modulador Mach-Zehnder (MZM), que debe soportar un ancho de banda extremo. Abordar estas limitaciones ha requerido tradicionalmente un DSP no lineal y la estimación de secuencias de máxima verosimilitud (MLSE), lo que añade una complejidad significativa al sistema.